La Crónica de Piloña
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01/06/2004 - Noticias - J.L.Diego
De un tiempo a esta parte en nuestro pueblo han sucedido cosas que nunca antes habían pasado, cuestiones laborales ligadas a nuestra principal fuente de riqueza, la empresa que hace posible que este pueblo sea una isla industrial en la comarca y que durante los últimos cincuenta años y a través de sucesivos cambios empresariales, siempre a más, hace posible un nivel de ingresos brutos en el sector de transformación de productos lácteos que unidos a los empleos indirectos hacen un pequeño milagro económico dentro de una Asturias en crisis y recesión desde hace al menos dos décadas.

La huelga del pasado año para renovar el convenio colectivo puso a nuestro pueblo de actualidad en la prensa y en la carretera y las pintadas del uno de Mayo hacen pensar que algo no marcha, lo que no cabe duda es que algo se mueve y ello puede ser bueno o malo según sea el futuro, que solo nos lo dirá al final y el final es x sin despejar.

Todo comenzó como una empresa donde los dueños se podían tocar, se les podía hablar y conocían a cada uno por su nombre, donde vivía, que necesidades tenía y quienes eran sus hijos; con la llegada de los catalanes algo cambio pero aún se trabajaba en familia, había comida de hermandad, partido de fútbol de solteros contra casados y permanecía la actitud paternalista propia de las empresas de mediados del siglo pasado.

Con los Suizos se pedía más trabajo, más dedicación y algunos lo dieron todo, en este pueblo, incluso su salud en el saladero, en calderas, cargando bidones en los camiones o en el muelle, en oficinas, a cambio era fácil que lo hijos siguieran en la empresa, la fábrica era parte de nuestra casa, de nuestra vida, algunos suizos se integraron en la vida del pueblo y todo seguía más o menos bien.

Pero llegó la globalización lo que suceda con nuestra fábrica solo los Hados de un Consejo de Administración en una sala de reuniones de Vevey lo saben, un día deciden que aquí hay que invertir y esto crece, al año deciden que se debe invertir en Polonia y esto desaparece, y el ejemplo esta solo a treinta kilómetros en Villaviciosa, quien se lo iba a decir a los de la Villa.

Ante esto cada uno debe estar en su sitio, los trabajadores con sus mejoras sociales, laborales y económicas y la empresa con sus márgenes de beneficio, ciertamente un equilibrio difícil en estos tiempos, y el futuro una x.