La Web de Manolo Marina

01 NOVIEMBRE 2007

El I Certamen de Música Coral Nacional de la Avellana (II)

Por mencionar algunas curiosidades del certamen, me permito referirme a la coral madrileña, en la que 24 mujeres de blanco vestidas -¿serán del Real Madrid?-, y 16 hombres de todo lo contrario es decir de negro, con un director (Javier Blanco Rubio) que lo era a cuerpo completo, pues utilizaba boca, ojos, y manos para guiar a sus pupilos y que sobre todo ellas lo miraban con ojos embelesados, que casi parecían enamorados.
La coral gallega, compuesta por 24 féminas de lila y negro y 16 varones de negro oscuro, con un director joven e inquieto (Javier Alonso Pérez), que utilizaba manos, piernas ojos y boca, para conducir por la rutas invisibles pero audibles de las notas musicales, a sus corálistas que lo seguían sumisos y obedientes. Nunca una persona concita tantas miradas como un director de orquesta o coral. A veces me recuerdan la mirada del niño indefenso buscando el apoyo y guía del padre o de la madre. Bonito gesto el del director de esta coral al terminar la actuación, al lanzar un beso de agradecimiento y aprobación al conjunto de sus coralistas.
Y por último la asturiana, con 11 mujeres de beig y negro y 9 hombres de negro y blanco (camisa),con un director (Carlos Ruiz de Arcaute Rivero), más parco en los gestos, pero muy expresivo en “Giraldilla y Praviana”, cuando en la estrofa del “CHALANERU” “llevo roses y claveles y el corazón de una dama”, marcó los compases poniendo su mano en el corazón.
Y como si quisiera darme la razón el numeroso público asistente, los aplausos más duraderos y potentes, los recibieron estas corales, cuando interpretaban las composiciones asturianas: “Giraldilla y Praviana”, “Chalaneru” y “La Filandera”. Está visto que somos más asturianos que melómanos.
La actuación al final de la tarde, de nuestra Coral Polifónica Piloñesa “Ars Nova”, puso la guinda a la sabrosa tarta que hemos podido paladear los cientos de privilegiados piloñeses y forasteros que llenaban la Iglesia Parroquial, tanto el sábado como el domingo. También es de justicia consignar que no fuimos tacaños en aplaudir, pues no solamente lo hacíamos al final de cada canción, y por descontado al final de la interpretación, continuando los aplausos hasta que salía el ultimo coralista por la puerta principal de la Iglesia. Estoy seguro que nunca se habrán topado en su actuaciones con un público tan agradecido.
La presentación de Enrique Carballeira, con el aplomo que le caracteriza, ha resultado impecable. Las palabras del presidente de FECOSA, expresaron la admiración de un experto en estas lídes, sobre el éxito de esta primera edición del Certamen. La intervención de nuestro incansable presidente (Tino Sierra), cordial y espontáneo con los mensajes de agradecimientos y las simpáticas anécdotas sobre la directora (Miryam Martinez). La palabras de nuestro alcalde (Camilo Montes), atinadas y nunca excesivas, terminaron con “queda abierta la convocatoria para el II Certamen Coral Nacional de la Avellana”, que recibió el aplauso más largo de la tarde.
Un acontecimiento cultural que pese a ser la primera vez que nuestra Coral se mente en semejante laberinto, ha salido redondo. La calidad de las masas corales que han participado, lo justo del fallo del jurado, la perfecta sincronización de todos los actos, el grato ambiente de la macro-cena, la coreográfica salida de las corales al terminar sus actuaciones, la valiente aptitud ante el difícil reto de afrontar los gastos del evento y una de las cosas que más me alegraron, la masiva afluencia de público, en un concejo como el nuestro que resulta tan tacaño para asistir a este tipo de eventos, han culminado unos días , que deseo de todo corazón se repitan tal cual, el año próximo. Una vez más he comprobado lo saludable que resulta una velada musical para el espíritu y la mente.
Desde este espacio no puedo menos de dar las gracias a Tino Sierra y su trabajadora y eficiente junta directiva, sin olvidar al alma mater de la Coral Polifónica Piloñesa, la directora Patricia Miriam Martínez Iglesias (inasequible al desaliento), y a todos los coralistas, que gracias a la semilla que cuidadosamente han sembrado en esta fértil tierra piloñesa, nos ha permitido recoger a lo largo de estos frutíferos catorce años de vida, la abundante cosecha de sus éxitos por toda España, coronados por este magnifico I Certamen Coral Nacional de la Avellana.
Y como siempre tengo que dar la lata, ahí van una cuantas sugerencias: 1),- Que después de la cena, aprovechando que estamos entre virtuosos de la música coral, se entonen canciones populares al alcance de todos los presentes -expertos y profanos-, pues supongo que entre los asistentes, habrá muchas personas como un servidor, que gustándonos cantar lo hacemos tan mal que solamente tenemos la oportunidad en los “coriquinos” de sobremesa; 2),- Institucionalizar que al final de cada certamen, se cante por la macro-coral formada por todas las formaciones presentes, el “Asturias Patria Querida”, dirigida naturalmente por nuestra impagable Miryan Martínez; y 3),- Que aprovechando que con motivo de este certamen, tenemos en Infiesto un importante grupo de personas forasteras -unas más que otras, por razón de su origen-, que se organice en el tiempo libre de su estancia entre nosotros, excursiones guiadas por los propios coralistas piloñeses, para mostrarles la mayor parte posible de nuestro concejo, puesto que Piloña es el corazón del Paraíso Natural. No en vano “PILOÑA ES UN MAR DE RIOS Y UN RIO DE MONTAÑAS”. De esta forma, este acontecimiento musical de relevancia nacional, puede coadyuvar a que estos coralistas que hoy nos visitan en misión puramente artística y colectiva, cada uno por su lado, lo hagan en el futuro con carácter familiar y turístico.

Publicado en La Crónica de Piloña.